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La pelea por el sentido

La pelea por el sentido de los sucesos políticos en Bolivia fue descarnada desde octubre 2019 y aún lo es. Se ha dado y se da en espacios políticos y sociales, virtuales y físicos. Ha definido dos polos radicalizados violentos cada uno con mecanismos para reforzarse: exigencias de lealtad, referentes modelo de sus posiciones, capacidad de producción de mensajes y amplia difusión de sus ideas, grupos sociales que recrean y repiten esas posiciones en las redes sociales y otros espacios de interacción social, y grupos sociales violentos en calle.

Lo digo más claro. No hay un solo lado, una sola verdad. Hay al menos dos lados luchando por convertirse en “la” verdad; y muchas veces estas posiciones se tornan violentas provocando reacciones igualmente violentas y victimización del otro polo.

¿Qué sentido está en juego? El sentido de legitimidad de una posición política, es una pelea política por la toma y conservación del poder. Tomo un ejemplo con el respeto que se merecen las personas fallecidas y sus familias. Se han construido varios sentidos acerca de los sucesos de hace un año en la planta de Senkata. Se defiende la posición que la intención de las personas que derribaron el muro de la planta de YPFB era terrorista y pretendían volar media ciudad de El Alto. Hay otra versión: era una lucha por el control de un recurso estratégico de abastecimiento, una presión hacia el gobierno y una reacción a la violencia militar. También se ha mencionado que la intención era recuperar a los cuerpos de las personas fallecidas que habían sido trasladados dentro de la planta.

Cada versión ampliamente difundida en medios de comunicación y en redes sociales tiene una intención de legitimar una posición política y desacreditar la contraria. Se puede debatir que una posición fue más difundida que la otra pero ambas tuvieron mecanismos para hacerlo.

Releo lo que escribo y parecen obviedades: que no hay una sola verdad, que es una pelea política. Pero entonces ¿por qué nos dejamos llevar por un debate altamente emocional, lleno de imprecisiones, de información que con seguridad no conocemos a plenitud y de violencia? Porque las redes sociales nos dan el espacio, porque estamos radicalizados y frustrados, porque queremos creer en esa verdad, porque queremos reducir la incertidumbre que nos lastima.

Les traigo malas noticias. Este tiempo exige mayor dedicación a informarnos por fuentes diversas, la incertidumbre no se reducirá, no es tiempo de certezas. La llave para ser feliz es ser complejos, desarrollar capacidad crítica y respetar las posiciones diferentes. ¡Ah! Y también bajarle a la autovictimización que no ayuda en el debate y, con frecuencia, provoca vergüenza ajena.