Internet a la boliviana

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Internet y sociedad en Bolivia

Internet es un espacio tecnológico y, a la vez, un espacio social. Estas dos dimensiones pueden asemejarse a la oferta y demanda. Por un lado, la oferta sería el componente tecnológico: la fibra óptica, el satélite Túpac Katari, los celulares con aplicaciones que tenemos en el bolsillo y cosas más técnicas como el PIT, la firma digital, las placas de arduino, el big data. Por otro lado, la demanda estaría constituida por las dinámicas sociales que exigen avances tecnológicos para satisfacer las necesidades de nuevos usos políticos, económicos, culturales o de socialización, así como las necesidades de mayor eficiencia o mayor acceso a la información y al conocimiento.

De esta manera, se entiende que Internet es una plataforma de dinámicas sociales que reclaman innovaciones tecnológicas, es decir, que tienen la capacidad de cambiar la forma de la tecnología y sus características. El proceso inverso también es posible: la tecnología, con su enorme capacidad de oferta, puede cambiar las dinámicas sociales y, de hecho, lo hace.

Bolivia y su Internet. En los últimos cinco años, estos cambios han sido evidentes. El uso de Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y varias otras aplicaciones de redes sociales ha transformado el acceso a la información; y la posibilidad de acceder a esa información en cualquier momento y lugar a través de las conexiones móviles —que constituyen el 96% de las conexiones a Internet en Bolivia (ATT, 2016)— ha modificado las prácticas sociales.

Un ejemplo en Bolivia es el efecto que algunos le atribuyen al uso de estas herramientas en el resultado del referéndum constitucional de 2016. Unos opinan categóricamente que el resultado se debió a las redes sociales, otros descalifican este criterio argumentando que sin real politics las redes sociales no hubieran logrado nada. Otros —los más conectados con las tendencias globales— relacionan este fenómeno con el Brexit y la elección de Trump, y hablan de la posverdad, un fenómeno de masas en el que se toman decisiones basadas principalmente en la emocionalidad, (como si antes de este evento las decisiones en procesos plebiscitarios hubieran sido tomadas únicamente con bases racionales). En todo caso, el debate político del referéndum pone en el centro a las dinámicas sociales virtuales y a las tecnologías de Internet.

Un libro, Bolivia Digital. Estas relaciones entre Internet y sociedad y los cambios que una inspira en la otra son el hilo conductor del libro que se presentará esta semana en La Paz con el nombre de Bolivia Digital, editado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS). Este libro pretende facilitar el acceso a datos acerca de los usos de Internet en Bolivia y a reflexiones de más de veinte especialistas ingenieros, comunicadores, abogados, economistas, pedagogos, psicólogos y filósofos.

Territorialización de Internet. El 40% de la población boliviana, urbana y rural, mayor de 18 años usa Internet. Es un dato de 2014 en LAPOP y de la Encuesta de Hogares-INE del 2015. Esto no significa que todos los usuarios de Internet tienen conexiones de calidad y aprovechan todos los beneficios de estar en Internet, sino que hay diversas calidades de conexión, las más frecuentes son las conexiones móviles desde un celular, móviles desde la casa y en cafés Internet o telecentros. Lo más común en Bolivia son las conexiones de calidad media y baja.

Esto genera brechas entre quienes se conectan y quienes no, pero también entre quienes tienen conexiones de buena calidad y quienes se conectan con baja calidad. El uso que se da a una conexión ADSL en casa —una conexión que no tiene límite de descarga, con tarifa única pospago, se use mucho o poco— tiende a ser más beneficiosa que una conexión en el celular con compra de paquetes de 60 megas diarios por Bs 2. Con una conexión ADSL se puede estudiar un curso en línea que tenga videos y descargar los textos para leerlos offline; o se puede llenar un formulario de postulación a un trabajo, enviarlo con adjuntos; o se puede grabar un video, editarlo y publicarlo en alguna plataforma digital. Todas estas actividades son muy difíciles o imposibles de realizar con una conexión en el celular, sea prepago o pospago.

Este fenómeno de experiencias de Internet diferenciadas se denomina territorialización de Internet en el libro Bolivia Digital, que es una evidencia de nuestra condición periférica en los procesos tecnológicos relevantes mundiales, lo que determina el rol de consumidores pasivos más que de productores activos.

Las noticias acerca de la creación de un brazo robótico, o de un boliviano que fue elegido para trabajar en Google, o de software estatal desarrollado con software libre son noticias precisamente por la rareza de esos eventos, y no son muestra de inclusión en los procesos de globalización, sino de nuestra condición periférica.

Soberanía tecnológica. Existen más de 4 millones y medio de cuentas en Facebook creadas en Bolivia. Esto significa que prácticamente todos los usuarios bolivianos de Internet tienen cuenta en esa red social. No es de extrañar, por tanto, que gran parte de las actividades en Internet se realicen en redes sociales, desde leer noticias, comprar y vender los más diversos bienes, chatear con amigos o grupos de amigos, hasta hacer convocatorias para encuentros políticos.

No sin razón se dice que la mitad del mundo de Internet le pertenece a Google y la otra mitad, a Facebook. Y tanto en un mundo como en el otro toda la información que se comparte en ellos es grabada a su paso por los servidores que están en países del norte.

Esto es un reflejo del escaso control que tenemos de la tecnología que usamos. Por tanto, una idea recurrente en Bolivia Digital es precisamente la necesidad de ser más dueños de la tecnología que usamos y de la información que compartimos, es decir, promover nuestra soberanía tecnológica.

(*) Bolivia digital. 15 miradas acerca de Internet y sociedad en Bolivia, Eliana Quiroz (coordinadora), es una publicación del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) (Vicepresidencia del Estado) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Será presentado el jueves 9 de marzo a las 19.00 en el Salón Auditorio del Palacio de Comunicaciones, por Álvaro García, Eliana Quiroz y George Gray Molina.

(Artículo publicado en la version impresa del suplemento Animal Político del periódico La Razón swl 12 de marzo de 2017 http://www.la-razon.com/suplementos/animal_politico/Internet-sociedad-Bolivia-animal-politico_0_2668533155.html)


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Sitios web de gobierno

Se ha hablado mucho acerca de la comunicación digital de gobierno a propósito del anuncio de Evo Morales acerca de preparar al gobierno para una guerra digital pero se ha hablado solo de un aspecto de comunicación política de gobierno que es la campaña política, sin embargo, hay otros aspectos de comunicación digital que podrían mejorarse desde el gobierno: sus sitios web.

Existe una guía oficial para sitios web del Estado, es la “Guía de estandarización de imagen y aplicación gráfica en sitios web del Estado Plurinacional de Bolivia” que ha sido elaborada y publicada por la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de Información en Bolivia (ADSIB), el Ministerio de Comunicación y el Ministerio de Transparencia (ahora Viceministerio). Buen esfuerzo que proporciona estándares técnicos y de contenidos aplicables a sitios web estatales.

En general, los sitios web estatales toman en cuenta esa guía que tiene como uno de sus objetivos primordiales satisfacer la necesidad primaria de acceso a información por parte de los usuarios de Internet.

Sin embargo, la guía ya tiene algunos años (el documento no lleva el año de publicación pero deben ser unos 5 años) y podría ser actualizada para facilitar el acceso a información pública.

De acuerdo a la Encuesta de Usos de Teconologías de Información y Comunicación de la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC), la población que usa Internet y navega en los sitios web de instituciones públicas busca los siguientes tipos de información en los sitios web oficiales: trámites y requisitos (55%), datos estadísticos (55%), requerimiento de personal (44%) mientras los contenidos que menos se buscan son: normativas que rige a la entidad (19%), compras y contrataciones (17%) y auditoría interna (11%).

En la guía mencionada no existe un sector dedicado específicamente a trámites y requisitos, mientras que requerimiento de personal se encuentra dentro de Personal, es decir, no es un contenido fácilmente visible y datos estadísticos sí tiene un botón específico. En cambio, los tres contenidos menos buscados tienen botones específicos que facilitan encontrar esa información.

Parece ser que el criterio de elaboración de la guía ha estado centrado en lo que las instituciones públicas quieren difundir y no en responder la demanda ciudadana. Es fácil concluir que un cambio dirigido a satisfacer demanda, sin dejar de lado contenidos de transparencia, le haría bien a la comunicación digital del Estado y a la ciudadanía ya que vería respondidas algunas de sus demandas de una manera más rápida. ¿Será que parte del financiamiento para comunicación digital se podrá destinar a esto?


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Empresas 2.0

Desde hace un par de años presenciamos tensiones en la dinámica política escenificada en internet. Las acciones de políticos están bajo el escrutinio público permanentemente, los usuarios de las redes sociales ejercen control social y se manifiestan (a veces furibundamente) a favor o en contra de temas sensibles. Las empresas también enfrentan estas acciones de control, censura y presión por parte de los usuarios de internet acerca de temas como discriminación, machismo, violencia de género, mal servicio o cambios en su servicio. Esto provoca tensiones en la legitimidad de las compañías.

El cambio de horario de Los Simpsons, el cambio de la presentación de la llajua de Pollos Copacabana, la publicidad de Corimexo, el paradigmático mal servicio de las compañías de telecomunicaciones y últimamente un restaurante en Santa Cruz y una pizzería en Cochabamba han tenido que enfrentar debates públicos para los que evidentemente no están preparados.

No existen estrategias de manejo de crisis comunicacional y, peor aún, no hay tino en la comunicación empresarial guiada por la inmadurez en los argumentos. Las empresas necesitan entender que tienen responsabilidad social, su accionar en sociedad no se reduce a comprar y vender.

La ausencia de comunicados públicos, así como los comunicados poco pensados, ahondan el problema. Dos ejemplos: Pollos Copacabana no respondió a las manifestaciones de protesta de sus clientes sino varios días después, cuando el nivel de la crisis ya había escalado. Otro, el jefe de la agencia publicitaria de un restaurante en Santa Cruz explicó que usó una palabra por su contenido denigrante para mostrar que la pizza que publicitaba no era del montón. Eso, por decir poco, es torpe.

Un argumento flaco es que los grupos que protestan no son los clientes de una empresa. Pueden ser grupos minoritarios, es lo de menos, lo importante es su capacidad de dañar la imagen de empresas.

Resulta aconsejable que los dueños y accionistas de las firmas se pregunten si hay necesidad de indisponer la relación con líderes de opinión (catedráticos, artistas, directores/ras de instituciones, periodistas) solo por defender una línea de publicidad grosera o a un empleado con denuncia previa de violencia.

Las empresas están enfrentando un ambiente de comunicación pública más complejo, requieren actualizarse. Necesitan asesoramiento de profesionales de comunicación que entiendan la reivindicación de derechos por los que está atravesando el país. De lo contrario, no solo perderán clientela y dinero para enfrentar sus crisis de imagen, sino que además construirán barreras innecesarias para ingresar a mercados internacionales donde estos debates están tan vivos y bullentes como en Bolivia.


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Niñez y delitos digitales

Me ha llamado la atención que en los últimos tres meses, cinco amigas me hayan contactado para preguntarme qué hacer en casos de seguridad digital de sus hijos e hijas. Nunca antes sentí esa frecuencia. Está a quien le han creado un perfil falso en redes sociales, no se sabe con qué intenciones. Podría ser un afán de crear perfiles creíbles pero falsos para luego venderlos para engrosar campañas o para usarlos en actividades de pornografía infantil o trata de personas. Está otro caso de un mensaje de teléfono local amenazando con raptar a la hija o al hijo. Y también está el caso de niños muy asustados porque han comenzado a chatear con alguien que muestra tener información personal de sus familiares, amigos y de ellos mismos, y los amenaza.

Todos estos casos además de los que vemos de manera ya habitual en los medios masivos son muestras de que Bolivia ha ingresado en ciertos circuitos de delincuencia informática o delitos que usan Internet como plataforma.

Quiero comentar uno de los mecanismos más usuales que utilizan los grupos de delicuencia informática. Una de las tareas básicas es infectar la computadora, el celular o cualquier otro dispositivo que se conecte a Internet con varios objetivos: apoderarse de los datos (fotos, audios, ubicación GPS, mensajes de texto, números de teléfonos de nuestros contactos, videos, passwords, etc.) que están grabados en la memoria de los equipos; tener acceso a las cámaras y micrófonos para grabar situaciones personales; o como vimos recientemente con el ransomware, encriptar todos los archivos que están en la memoria de los dispositivos para luego pedir un rescate en dinero por ellos.

En los tres casos de menores frente a actos de delincuencia informática que cité arriba, parece haber un interés primordial en apoderarse de datos o suceden porque ya se apoderaron de ellos.

El perfil falso es un resultado de datos (dirección, fotos, amigos) disponibles de manera pública o privada en Internet, especialmente en las redes sociales; el mensaje amenazador es producto de un envío masivo de estos mensajes a un directorio de menores de edad para ver quien cae. ¿De dónde consiguieron los números de teléfono? ¡Correcto! Infectaron uno o más celulares y accedieron a los contactos. Y en el caso de los menores chateando asustados por los datos de gente cercana que tienen los delincuentes, lo más probable es que se hayan infectado cediendo todos sus datos.

¿Qué hacer frente a estos casos? Algunos de las varias suigerencias: no asustarse, desinfectar los dispositivos, usar software libre, no hacer clic en ningún enlace extraño, comentar estas recomendaciones con amigos y parientes. Y ante todo, alfabetizarse, aprender algo más de como funciona Internet y los mecanismos de las mafias delicuenciales.


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Bases del #ConcursoTIC

El libro Bolivia digital: 15 miradas de Internet y sociedad en Bolivia se presentará en Santa Cruz el lunes 5 de junio en la Feria Internacional del Libro, a horas 20:00, salón Sebastián Molina. Será un gusto poder ver a todos y todas por allá.

Queremos regalar algunos ejemplares físicos del libro, si quieres uno puedes participar del #ConcursoTIC. Te presentamos las bases.

1. Son 10 preguntas que deben ser respondidas correctamente, quienes lo logren ingresan al sorteo de 8 libros que se entregarán el día de la presentación del libro, lunes 5 de junio a las 20.00 en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz.
2. Todos y todas pueden participar en el concurso sin restricción de edad, sexo, etnia ni ninguna otra.
3. Se regalará 8 libros, un máximo de 2 serán para personas ganadoras que no vivan en Santa Cruz o no estén presentes en el evento de presentación del libro el día lunes 5 de junio a las 20.00 en la Feria Internacional del Libro Santa Cruz. Por tanto, 6 libros se destinarán a ganadores en Santa Cruz. Se enviarán por correo los libros de las 2 personas ganadoras que no estén en Santa Cruz excepto si están fuera del país.

4. Se puede hacer llegar las respuestas por e-mail a ConcursoTICbo@gmail.com, por tuiter o por facebook a las cuentas que publiquen las preguntas, de manera pública, por inbox o Mensaje directo a las cuentas de CIS Bolivia, Fabiola Gutiérrez o Eliana Quiroz. También en comentarios a este post de blog.

5. El hashtag para esta actividad es #ConcursoTIC y debe ser incluido en los tuits y posts de respuesta, si son públicos. No es necesario incluir el hashtag cuando se reponde en comentarios a un post original en facebook que ya incluye el hashtag #ConcursoTIC, cuando se envía un e-mail o cuando se envía las respuestas por mensaje directo en Tuiter o inbox en Facebook.
6. Para responder pueden utilizar cualquier material de consulta, preguntar a otras personas y, en especial, el libro Bolivia digital que se puede descargar aquí http://www.cis.gob.bo/publicacion/bolivia-digital-15-miradas-acerca-internet-sociedad-bolivia/ Ayudita: este libro sirve para 8 de las 10 preguntas.
7. El concurso termina el lunes 5 de junio de 2017 a horas 15:00. Sin embargo, en la Feria del libro se realizará otros sorteos.
8. Hasta las 16:00 de ese mismo lunes 5 nos comunicaremos con las personas que hayan respondido correctamente las 10 preguntas y entren al concurso.
9. El sorteo se realizará en el evento de presentación del libro el lunes 5 de junio a horas 20:00.

Las preguntas

Las 10 preguntas que debes resoonder son las siguientes:
1. ¿Qué porcentaje de personas usan Internet en Bolivia? Por favor, cita la fuente de la información.
2. ¿En qué año se realizó la primera conexión a Internet desde Bolivia?
3. ¿Qué red social usan más los bolivianos y las bolivianas?
4. ¿Qué es la brecha digital?
5. ¿Qué es la soberanía digital?
6. ¿Se utilizan Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para la educación en Bolivia? ¿De qué manera?
7. ¿Cuánto cuesta la recarga más barata para navegar en el celular?
8. ¿Se sabe cuántas empresas trabajan en desarrollo de software en Bolivia?
9. ¿Se puede hacer pagos por Internet usando tarjeta de débito en Bolivia?
10. ¿Verdad o no? Un problema común en proyectos de educación con tecnología es la debilidad de la propuesta pedagógica.
Eso es, participen 🙂
invitashon


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Encuesta de AGETIC

Los primeros resultados de la encuesta que AGETIC presentó este 17 de mayo nos ayudan a entender algunos efectos de las TIC en la sociedad boliviana y a definir algunas necesidades sociales con relación a la tecnología. Vamos a compartir tres constataciones en ese sentido.

Pero antes de comenzar con las constataciones revisemos la ficha técnica para entender bien de qué estamos hablando. Es una encuesta que ha sido realizada en ámbito urbano-rural, lo que la diferencia de otras encuestas que han recogido información solo de ciudades del eje. La envergadura de las encuestas depende del presupuesto, claro, pero también del objetivo del estudio. Las encuestas más específicas como los usos comerciales de Internet funcionan bien en las ciudades del eje pero un diagnóstico general de usos de Internet en la población requiere una encuesta grande como la de AGETIC.

Se ha elaborado en población de 14 años y más, lo que permitá hacer cortes de edad tomando en cuenta a adolescentes que es donde, nos parece, existen más peligros digitales.

El nivel de error a nivel nacional es de +/- 1,3%, eso es muy bueno ya que significa que cualquier dato que veamos puede diferir 2,6%. Por ejemplo, si decimos que el 67,5 % de la población boliviana de 14 y más años es internauta, estamos diciendo que entre el 66,2% y el 68,8% lo es. El grado de precisión es alto. Sin embargo, al hacer cortes departamentales, hay que entender que el nivel de error es de +/- 4%, lo que equivale a decir que las cifras pueden tener hasta 8% de variación. Ya no es tan fácil aseverar fenómenos a nivel departamental.

Ahora vamos a los resultados. La primera gran constatación es que Bolivia está viviendo en la Sociedad de Información. El 67,5% de la población navega en Internet, esto significa que para al menos esa cantidad de personas Internet es un recurso crucial para mejorar su calidad de vida.

La segunda gran constatación es que si bien Bolivia vive la Sociedad de Información, es de manera restringida. Aún pocos usan banca en línea (17% de esos 67,5%) y la navegación sucede, sobre todo, usando un celular. Este tipo de conectividad mayoritaria en el país, la móvil, impone roles de consumo más que de producción de tecnología. Por eso, las actividades más comunes en Internet son contactarse con amigos o familiares, redes sociales y búsqueda de información. Todas actividades de download.

Última constatación, por el momento. Como resultado de las dos primeras constataciones, no podemos dejar de concluir que requerimos programas de alfabetización digital en los temas más diversos: banca en línea, usos educativos, venta de productos, uso de data para hacer negocios, desarrollo tecnológico y muchos más.


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Día Mundial de Internet

El miércoles 17 de mayo se celebra el Día de Internet en el mundo y en Bolivia también. Es un día para evaluar políticas estatales y empresariales, y es también un día para informar acerca de adelantos, retrocesos y retos en nuestro camino hacia la Sociedad de Información.

Lo primero, algunas cifras. Tenemos un crecimiento sostenido de cantidad de personas que usan Internet en el país, el porcentaje oficial es del 40% de la población urbano-rural, según la Encuesta de Hogares del INE del 2015. Captura Consulting nos ha mostrado hace pocos días que el 56% de la población boliviana que vive en las ciudades del eje del país se conecta regularmente y finalmente, la Agencia de Gobierno Electrónico (AGETIC) hará público el 17 de mayo los primeros resultados de la encuesta nacional que aplicó a finales del año pasado y que muy probablemente mostrará un porcentaje aún mayor. Más allá del porcentaje exacto, la comprobación es que en los últimos dos años, Bolivia ha incrementado la cantidad de usuarios de manera vertiginosa a pesar de los precios por el servicio que siguen siendo altos y sobre todo, a pesar del ancho de banda que aún está entre los más bajos de la región.

Esos y otros avances como la implementación de firma digital, una plataforma de pagos en línea que incluye servicios más populares como tarjetas de débito y Tigo Money, la oferta de servicios de fibra óptica de conexión a Internet, entre otros, promueven el desarrollo de negocios digitales, servicios públicos y privados, y dinámicas sociales y políticas inclusivas. Sin embargo, estamos aún muy lejos de los grandes centros tecnológicos como San Francisco, Shangai, Beijing o Boston donde se están desarrollando los adelantos en robótica, nanotecnología y biotecnología. Estamos lejos de desarrollar e implementar inteligencia artificial, Internet de las cosas, tecnología blockchain, machine learning o aprendizaje automático, realidad virtual y aumentada o procesamiento de big data, por citar algunas tendencias digitales globales. Ni siquiera tenemos iniciativas de desarrollo de contenidos -a lo Netflix, por ejemplo- sean educativos, de entretenimiento u otros.

Este año parece que algunas cosas mejoran en lo que llamamos los “fierros”, es decir, en la infraestructura de telecomunicaciones pero no tenemos prácticamente ninguna señal del siguiente paso: recursos humanos para el desarrollo científico. Existe un plan de Ciencia, Tecnología e Innovación desde el 2013 elaborado por el Ministerio de Educación pero poco hay acerca de su ejecución. Si el norte de política pública es la soberanía tecnológica, una política de desarrollo científico, tecnológico y de innovación es imprescindible, está en la base.


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Control y vigilancia en Internet

La visita de Castells a Bolivia durante la anterior semana fue sin lugar a dudas una oportunidad estimulante para escuchar a un profesor universitario preocupado por las dinámicas en red que suceden en Internet. Quiero comentar uno de los aspectos mencionado por el profesor que no ha sido suficientemente destacado por los medios: la imposibilidad del control de los mensajes que interactúan en el espacio de Internet debido a la autonomía de estos espacios de red y su contracara, la vigilancia.

Ya nos ha tocado este debate en el país. Hemos presenciado varios voluntades para controlar las redes sociales y, en el debate, nos hemos dado cuenta que ese control es imposible por la cantidad de emisores de mensajes -lo que hace difícil la tarea por su dimensión- y porque el lugar donde se emiten esos mensajes es privado y externo al país así como el contrato que norma las relaciones en estos espacios.

El control no es posible pero la vigilancia de nuestras interacciones en Internet por empresas privadas y gobiernos sí lo es. Castells ha remarcado y ha mencionado también la importancia de la sociedad civil para denunciar la vigilancia y defender el derecho a la privacidad en Internet.

En Bolivia la vigilancia estatal ya tiene una expresión en los cientos de cámaras urbanas que graban nuestras acciones en el espacio público con la justificación de la seguridad ciudadana. No puedo decir que estoy en contra de las cámaras -han logrado dar pruebas de varios delitos hasta ahora- pero la ciudadanía ignora qué legalmente está permitido hacer con esas imágenes y qué no, no sabemos si se vulneran nuestros derechos a la privacidad con estos sistemas. Por otro lado, no tenemos más indicios de vigilancia tecnológica de parte de los gobiernos en Bolivia pero la naturaleza de los gobiernos en general, dice el profesor, se dirige a ejercer vigilancia. Ya veremos en el futuro lo que suceda en este tema.

En cambio, la vigilancia en los sitios en que navegamos está sucediendo impunemente y en la mayor parte de los casos, con nuestro permiso, haciéndonos previsibles y medibles como colectivo. Empresas de Internet acceden a la información de nuestras datos biométricos, hábitos, intereses políticos, emociones, preferencias y malestares.

Estamos en una situación en la que, dice Renata Ávila, guatemalteca experta en tecnología y activista comprometida con los derechos digitales: “los medios que leemos, nos leen; las cosas que escuchamos, nos escuchan.”

Y esto sucede sin que apenas nos percatemos y casi no nos importe. Se pregunta Renata: “¿Seremos la última generación que pudo caminar en un espacio público sin que sensores y cámaras grabaran y monetizaran cada uno de sus pasos?”

NosVigilan

Referencias:

Renata Ávila: Última llamada para el futuro (o cómo escapar de las tecnoutopías)

 

 


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El troll que todos llevamos dentro

Troll

La gente que está atenta a la política en Bolivia -que somos muchos-, y específicamente quienes estamos atentos a Internet como espacio político -que somos menos pero hablamos mucho-, hemos volcado nuestro interés esta semana en el fenómeno viral #CarajoNoMePuedoMorir. Estamos intrigados acerca de qué está pasando, cuál es la mecánica, qué efectos puede tener sobre la intención de voto.

Desde mi punto de vista, el error que estamos cometiendo es que queremos entender un fenómeno online con nuestra experiencia offline, lo que nos lleva a no entenderlo para nada. Les propongo recurrir al lenguaje propio web, a la jerga de Internet. En esos términos, el fenómeno que estamos viviendo es una “trolleada” a Samuel. Explicación: troll es una actitud, se refiere a un ánimo de burlarse de alguien, de ponerlo en ridículo, de provocarle daño pero de manera creativa, pícara, coloquial. En inglés se explicaría con la expresión trolling for newbies, es decir burlase de un novato. Se ve a Samuel como un novato en las redes sociales y a su video como una ingenuidad. La reacción es entonces proponer un juego masivo en el que todos queremos participar para burlarnos de él. Por eso, muchos sentimos que hay mala onda en los mensajes pero los disfrutamos, es la actitud troll que todos llevamos dentro que se siente convocada a jugar.

No es la primera vez que se da este fenómeno en Bolivia, en redes ya hemos trolleado a políticos (véase #holarcenta) y claro, tampoco es exclusivo de aquí donde sentimos esto como algo nuevo porque no estamos acostumbrados a esta actitud. Un ejemplo genial es el periodismo troll de http://www.theclinic.cl en Chile.

Vamos a la segunda parte de la inquietud. Este fenómeno de viralización como los que con seguridad se verán a lo largo de la campaña influyen en la formación de opinión pública pero no podemos establecer una relación con la intención de voto, sobre todo porque estamos aún muy lejos de octubre. Lo que se puede decir es que en política hay que construir un relato creíble que le haga sentido a la gente y se masifique. El relato de Samuel hasta antes del video era “Samuel es exitoso, eficiente y aburrido”. El video trató de cambiar el relato diciendo: “Samuel es el elegido”. Algunos internautas replican: “Samuel es trolleable”. Esto es una conversación, se contruye el relato de manera conjunta con la sociedad, el turno lo tiene Samuel que hasta ahora ha estado callado. Estamos esperando la siguiente línea en la charla y sabemos que el seguro error sería callar.


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Burla y simpatía: acerca de #CarajoNoMePuedoMorir

La novedad en la última semana en el Internet boliviano fue una frase que se difundió masivamente (se viralizó) acompañada por imágenes e incluso videos. La ya famosa frase #CarajoNoMePuedoMorir pronunciada por Samuel Doria Medina el momento que se cayó el avión donde él viajaba en 2005 está incluida en un video de su biografía que da inicio a la campaña de este candidato para las elecciones generales de octubre de este año.

Este fenómeno en redes sociales, videos y blogs se ha extendido a la creación de un sitio web y una aplicación para celular que reproduce una selección de las frases del diálogo de ese video, todo lo anterior no pagado por la campaña sino por gente que tiene ánimo de divertirse, de burlarse.

Las opiniones acerca del efecto de este fenómeno son divergentes. Unos creen que es malo porque se ridiculiza al candidato y nadie estaría dispuesto a votar por un candidato objeto de tanta mofa; otros, que está muy bien porque abre “una ventana de comunicación con los jóvenes”, habla en su lenguaje y genera simpatía.DiLoTuyo

Quiero terciar. Hay algo de verdad en ambas interpretaciones. Lo primero que debemos entender es que esta es una viralización troll, esto significa que hay dos motivaciones principales: hacer daño y divertirse. Pero esto no es asumido de la misma manera por todos, hay al menos dos grupos de personas: unos, los más involucrados en Internet y que están interesados en la vida pública, son adultos jóvenes que están entre los 25 y 40 años, son más críticos y ácidos. Y el otro grupo, de jóvenes entre 17 a 25 años, de universidades y colegios ante todo particulares que tienen un interés más vago en la política.

Para el primer grupo que es además el que inició la viralización, la imagen de Samuel produce burla. El motivo de la burla es diverso, algunos como el bloguero La Mala Palabra dice que es el carajo más falso posible, otros opinan que es la única frase por la que Samuel vale (por eso el paralelo con el episodio donde Bart Simpson se hace famoso por decir una frase y lo invitan a todo lugar solo para que diga lo suyo, no quieren nada más de él, solo esa frase). En este grupo el efecto no es bueno.

Para el segundo grupo, este meme es el juego de la semana que tiene un toque adicional porque es local, no viene de EE.UU. o Japón. En este grupo se está generando una simpatía ambigua pero a la hora de votar, la capacidad de ser recordado sólo por una frase -aunque sea de burla- puede funcionar a favor si los otros candidatos no son capaces de asociar elementos que generen valor entre los jóvenes como parte de su imagen pública.

Aclaración: no todas las viralizaciones son troll, hay otras de solidaridad, de indignación, de juego, de ternura.