Internet a la boliviana

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Ciudadanía activa en el desarrollo tecnológico

Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y la tecnología en general tienen un rol central en nuestras vidas ya sea a través de las redes sociales, la televisión y nuestros celulares como a través de otros mecanismos menos evidentes como los algoritmos que gobiernan las lógicas de las plataformas tecnológicas o la inteligencia artificial que incluye a las computadoras en procesos de análisis y predicción complejos.

Las personas solo vemos y entendemos la etapa del uso de esos procesos complejos de creación: cómo funciona un celular, cómo descargar una app, que se requiere para abrir una cuenta en un servicio, etc. No logramos entender los problemas que implican todos los pasos para llegar a que una tecnología esté en nuestras manos. Esta complejidad, nuestra falta de entendimiento de ella y la creencia de que la tecnología no tiene dinámicas de poder son algunos de los principales temas de debate acerca de la tecnología hoy en día.

El ritmo del desarrollo tecnológico hace cada vez más difícil estar actualizado y tomar posición al respecto de las ofertas tecnológicas, sea un juego con FaceApp que pide datos personales a cambio de mostrar cómo nos veríamos como viejos, o sea una empresa como Google o Cisco ejecutando políticas educativas públicas en un país. Preguntas cómo ¿Está bien jugar con FaceApp siendo que ya tantos servicios tienen nuestros datos de reconocimiento facial (una más qué importa)? ¿O será que es posible tomar decisiones acerca de qué datos personales compartir con qué empresas y bajo qué términos?

En el segundo ejemplo, las preguntas: Si un Estado no tiene la capacidad tecnológica de Google o Cisco ¿el mejor camino para una política educativa de calidad es firmar convenios con estas empresas para que ejecuten políticas públicas tan sensibles como la educación? ¿O existen otros caminos que incluyan la soberanía tecnológica de los Estados y de la ciudadanía a la vez que incluyan desarrollos tecnológicos a los procesos educativos?

Las respuestas no son blanco o negro, no podemos llegar a la conclusión que las empresas de base tecnológica son los actores malos y no hay que trabajar con ellas bajo ningún aspecto o que los Estados siempre quieren usar tecnología para vigilar a su ciudadanía, por lo que hay que enfrentarlos, o que la ciudadanía nunca hace uso abusivo de las tecnologías. Ninguna de estas aseveraciones es completamente real o completamente falsa. Hay debates amplios detrás de cada una de ellas.

Lo que queda, aunque creamos que no hay tiempo para ello, es informarse lo mejor que se pueda, entender que hay juegos de poder en cada fase del desarrollo tecnológico y tomar un rol activo en la defensa de los derechos ciudadanos al usar estas tecnologías.


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¿Son la redes sociales un lugar de deliberación pública?

¿Son las redes sociales y los chats un lugar de deliberación pública? Esta es una pregunta relevante tanto para las democracias como para los negocios, y es investigada hace años e incluso décadas por las ciencias sociales que estudian las tecnologías de información y comunicación se han hecho por años.

Las respuestas han sido variadas, por un lado, se entiende que son herramientas de contacto que permiten que fluya información e incluso que se generen deliberaciones y acuerdos; por otro lado, se sostiene que son herramientas que por su rapidez (y ahora desinformación, fake news y otros aspectos), no permiten una deliberación informada.

Con el inicio de la cotización en bolsa de estas plataformas de redes sociales (lo que sucedió para Facebook el 2012 y para Twitter el 2013), las condiciones han cambiado y muestran un panorama más unívoco en la respuesta a esa pregunta: no son espacios de deliberación pública sino de polarización.

Como cotizan en bolsa, para que sus acciones suban deben mostrar que tienen muchos usuarios que se incrementan constantemente y que esos usuarios son activos, es decir, que no son cuentas muertas. Por lo que uno de los grandes problemas que deben resolver estas empresas es ¿cómo incrementar las interacciones entre usuarios? Como las interacciones extremas, violentas, no conciliadoras tienden a consolidar más apoyos y también más interacciones de disgusto porque quienes apoyan la posición, saldrán a defenderla y quienes se sienten molestos por ella, lo expresarán incluso foribundamente, los mensajes que les funcionan mejor a las empresas de redes sociales son los que tienen un carácter polémico.

Continuando con la explicación, habrá que entender si hay alguna forma en que las empresas pueden motivar este tipo de interacciones polémicas. Y sí, eso es posible a través de algoritmos que privilegien posts con más interacciones en la parte de arriba del muro o timeline. Incluso, podrían entender qué gustos tiene cada usuario y usuaria, y hacer que aparezca opiniones contrarias de vez en cuando. La verdad es que se sospecha que los algoritmos funcionan de esta manera, al menos en parte pero no se puede saber con certeza porque las empresas no han hecho caso a las demandas por transparentar sus algoritmos que se les viene haciendo hace al menos 7 años.

Las redes sociales como Facebook y Twitter, y los servicios de mensajería como Whatsapp y Telegram difícilmente sirven para generar deliberación de temas públicos, menos generar consensos públicos. Por esto, no son espacios limpios para el debate democrático. Como usuarios y usuarias será bueno entender que nuestras interacciones en esos espacios no son un debate libre, informado y sano.


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Datos abiertos

Los datos abiertos son una expresión de la cultura libre que propone poner a disposición de cualquier interesado bases de datos de interés público sin ninguna restricción legal, de acceso, tecnológica, etc. y no solo para los seres humanos sino también para computadoras que puedan combinarlos con otras bases de datos.

Se hace presión especialmente para abrir bases de datos de gobierno para promover la transparencia en la gestión pública, esto tiene lógica ya que el presupuesto que las entidades de gobierno ejecutan es dinero de los impuestos de la ciudadanía, por tanto, se deberían poder controlar socialmente.

Además, se dice, la sociedad civil así como la prensa participarían activamente utilizando esos datos abiertos ejerciendo su derecho de control social de las acciones de gobierno (Ley No. 341). Es decir, estos actores usarían herramientas estadísticas para indagar en las bases de datos y proponer mejoras en las políticas públicas y encontrar evidencias de corrupción para hacer denuncias.

Ese es el modelo de datos abiertos gubernamentales y parece representar un paso más adelante en la idea de la transparencia gubernamental pero hay un par de supuestos que vale la pena revisar.

Primero, se asume que sociedad civil y periodistas usarán las bases de datos abiertas y eso no sucede tanto como se esperaba porque estos actores requieren adquirir habilidades nuevas en la mayor parte de los casos, habilidades de análisis y manejo estadístico, habilidades de story telling y de visualización del análisis de esos datos para que se entiendan fácilmente. Son barreras altas para usar apropiadamente esos nuevos recursos que son las bases de datos y en Bolivia esas nuevas habilidades se están adquiriendo lentamente.

Segundo, siendo que la materia prima de parte de la economía digital son los datos, vale la pena preguntarse si estos datos gubernamentales que se abren en Bolivia, Paraguay o Argentina, por mencionar algunos países, puedan ser utilizados por otras entidades con mayores habilidades para analizar esas bases de datos y generar negocios o esquemas de control ciudadano, por ejemplo. Me refiero a otros gobiernos que tienen más tradición de desarrollo de capacidades locales en áreas de estadística y matemática o empresas que suelen estar basadas en los países del norte.

¿Significa esto que no debemos abrir datos gubernamentales? No lo creo, debemos apostar por la apertura de esos datos como materia prima de mayor transparencia de gestión pero a la vez, hacer un doble esfuerzo por generar capacidades locales en la sociedad civil, los medios masivos, las empresas y los mismos gobiernos para que puedan usar esas bases de datos abiertas apropiadamente.


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La tiranía de los grupos de Whatsapp

Whatsapp es el sistema de mensajería digital más usado en Bolivia, tiene más usuarios que Facebook. En nuestras vidas en Whatsapp es común formar parte de grupos y los hay de todas las temáticas posibles: los grupos de amigos de la época de colegio o de la universidad, grupos de padres y madres de familia, grupos de familia, grupos políticos e incluso grupos de distribución de alimentos de granja. Y la mayoría, suelen ser un martirio.

La administración o moderación del grupo es fundamental y cuando no existe o no tiene claras algunas normas básicas de respeto, aquello tiende al deterioro, al caos y a la tiranía.

Quiero compartir un par de casos a modo de catarsis.

Caso 1. Las solidarias tiranas.

Este personaje que cree la solidaridad es el valor mayor, en cualquier caso: el perrito perdido, la mujer golpeada, el árbol caído, el carnet de identidad encontrado, la situación de Venezuela, una declaración política fallida como una prueba irrefutable de maldad, una ballena encallada, etc. Esta persona decide publicar todos los mensajes relacionados a estas alertas en todos los grupos a los que pertenece porque, obvio, todas las personas tenemos el deber de ser solidarias.

En mi caso personal, no importó que el grupo se hubiera establecido para vender pollos, la denuncia de persona perdida, la alerta contra una organización política y un llamamiento a orar a Dios todos los días y a todas horas fueron más importantes con un colofón agresivo y de película: “si no quieres leer el mensaje, borralo pues”. Y una otra sugerencia a la administradora igualmente tiránica de alguien que no quería ese spam en el grupo: “Si no respetan las normas del grupo, sácalas del grupo.” Ni la conversación ni el respeto a las razones de cada persona para estar en grupo son opción para guiar decisiones, la única opción es la imposición.

Caso 2. La gente con iniciativa

En un grupo tuvimos la ingrata noticia que una amiga estaba muy delicada de salud y que necesitaba ayuda. Se comenzaron a organizar acciones para llevar adelante eventos de recaudación de fondos. Todo bien hasta aquí pero alguna de las personas más activas del grupo tuvo una idea, crear un grupo temporal e incluir en ese nuevo grupo a algunas personas que se habían salido del grupo original excusándose o simplemente eliminando sus números. No se le podía ocurrir respetar la decisión de las personas que habían decidido salir del grupo y escribir una a una informando de la situación y consultando si querían ser incluidas, claro que no, era mejor abrir un otro grupo e incluir a esas personas sin consultarles porque, por supuesto, no hay razón para respetar a nadie en un caso tan grave como ese, ¿no?

¡En Telegram todo es tan diferente! Estoy convencida que otra mensajería es posible.


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Normativa acerca de datos personales en Bolivia

En los últimos tres meses se han aprobado cuatro normas referentes a gobierno electrónico y la relación del gobierno con la ciudadanía en Bolivia: el decreto 3525 de lineamientos y herramientas para el Gobierno digital, la modificación de la Ley electoral para permitir la interoperabilidad de datos de SEGIP y SERECI, la modificación a la Ley de Migración que abre la posibilidad del voto electrónico en el exterior y la Ley de ciudadanía digital que ha sido aprobada en la Cámara de Diputados la semana pasada.

Esto es una muestra de la voluntad de al menos una parte del gobierno para impulsar la modernización del Estado y que la ciudadanía no tenga que seguir sufriendo trámites engorrosos, con colas interminables y gastos de traslado a la sede de gobierno para hacer trámites que requieren sí o si la presencia física de la persona interesada para realizarlos.

Sin embargo, han surgido dos observaciones centrales tanto de parte de algunos sectores de oposición en la Asamblea legislativa como de parte de algunas personas e instituciones de sociedad civil. La primera observación es que faltó abrir el debate a la ciudadanía. En otros países, los debates legislativos acerca de voto electrónico o de interoperabilidad de datos personales han tomado años y aquí se han resuelto en pocas semanas. Entiendo que es normativa necesaria para la eficiencia en los servicios que presta el gobierno a la ciudadanía pero la elaboración de normativa tiene que inclusiva y ser consultada por sectores que pueden aportar para efectivamente poner al ciudadano y ciudadana en el centro del proceso.

La segunda observación se refiere a que más allá de resolverle temas cotidianos a la ciudadanía -los ya mencionados acerca de tiempo, dinero y molestias en trámites estatales- el enfoque centrado en la ciudadanía debe tomar en cuenta derechos humanos en Internet tales como privacidad, privacidad de datos personales, voto secreto, acceso a tecnologías de información y comunicación, y libertad de expresión que no están reflejados en estas normas de una manera clara. Por ejemplo, si un funcionario hace uso abusivo de datos de la ciudadanía, digamos vende parte o toda una base de datos, ¿cuál es el procedimiento para que la ciudadanía proteja sus derechos? ¿Las sanciones serán solo administrativas o penales?

Otro tema es acerca de la accesibilidad de la ciudadanía, solo el 34% de los internautas usan Internet para acciones más complejas como trámites en línea. ¿Qué se hará con el restante de internautas y con los que no son internautas todavía? Estas normas deberían contemplar procesos masivos de alfabetización digital para reducir brechas de habilidades tecnológicas.


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Seguridad en web

Alguna jerga que era exclusiva de especialistas en seguridad informática como encriptación, llaves públicas y privadas, virus de espionaje o navegación incógnita han pasado a ser utilizadas y no solo como jerga sino como prácticas cotidianas de navegación y uso de Tecnologías de Información y Comunicación entre periodistas y activistas de derechos humanos en América Latina.

Es una forma de protegerse de ataques que pretenden apoderarse de su información y la de sus fuentes y redes de trabajo. Estos ataques de seguridad informática son dirigidos, es decir, no se hacen a una masa sino a individuos específicos. Esa fue la forma de operar en el caso de #GobiernoEspía en México que ya se ha tratado en esta columna.

Estos ataques son frecuentes en momentos de convulsión social y política cuando grandes intereses económicos y políticos se ponen en riesgo como está sucediendo en Nicaragua. Pero también cuando se debaten leyes que podrían resquebrajar ideologías y espacios de poder como son las Leyes de despenalización del aborto en varios países, Chile y Argentina, entre los casos más recientes.

La privacidad de las comunicaciones está protegida en su forma física y digital por tratados internacionales de derechos humanos y por diversas normativas de nivel nacional, también en el caso de Bolivia. Por ejemplo, la Constitución Política del Estado, artículo 25 dice: “II. Son inviolables la correspondencia, los papeles privados y las manifestaciones privadas contenidas en cualquier soporte, éstos no podrán ser incautados salvo en los casos determinados por la ley para la investigación penal, en virtud de orden escrita y motivada de autoridad judicial competente.” Por tanto, una intervención en la comunicación por correo electrónico o la parte privada de alguna red social o sistema de mensajería es ilegal pero aún así estos ataques informáticos se siguen dando.

Por esto, es aconsejable remangarse y comenzar a aprender algunas herramientas de “autodefensa digital”. Busque esas dos palabras en Google y encontrará mucho material, y si quiere algo más específico incluya “para periodistas” o “para activistas” o “para feministas” y encontrará material muy valioso para comenzar y luego profundizar.

Mientras más personas aprendamos a gestionar estas herramientas será mejor. La seguridad informática es una cuestión de grupos de confianza. Dicho de otra forma: de nada sirve que una persona siga todas las recomendaciones de seguridad si sus colegas en la oficina o los miembros de su familia no lo hacen porque crean huecos de seguridad enormes, por los que la información y los datos salvaguardados por uno o una se ponen en riesgo por las acciones de los otros.


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Cambridge analytica: ganadores y perdedores en la Sociedad de Conocimiento

El escándalo del supuesto abuso de privacidad de datos que ha realizado la empresa Cambridge Analytica en dos procesos de elecciones ha marcado las dos últimas semanas de actualidad mundial. Los dos procesos a los que refieren son las presidenciales de EE.UU. de 2016 que dieron por ganador a Trump y el referendum acerca de la salida del Reino Unido de la Unión Europa, que se llamó Brexit.

Cambridge Analytica ha logrado armar una base de datos de electores con información de 50 millones de perfiles de Facebook y ha procesado estos datos de manera que ha definido algo más de 30 perfiles de votantes a quienes se les dirigía mensajes producidos específicamente para cada perfil. Esto, opinan algunos expertos, manipuló la opinión pública y la intención de voto favoreciendo la elección de Trump y el sí por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, ambos procesos en los que Cambridge Analytica estaba contratada como empresa de análisis de datos y de comunicación política.

Lo que esta empresa ha hecho, en una primera parte, no difiere de lo que la mayoría de empresas de Internet hacen legalmente pero con implicaciones éticas que están actualmente en acalorado debate: extraer datos personales de sus usuarios y usuarias con su consentimiento firmado pero sin entendimiento real de las implicaciones en sus vidas ni de los datos que acceden a compartir. El modelo de negocios que se ha impuesto en Internet es este, las empresas extraen nuestros datos incluso por solo navegar en sus sitios web, estas se hace con cookies que se anuncian cada vez que estamos navegando en un sitio, y luego las procesan o las venden a terceros.

La segunda parte es lo diferente, la capacidad de procesamiento de datos que pocas empresas tienen. Es decir, el modelo teórico y algoritmico que permite procesar esos datos para definir perfiles en un ejercicio de microsegmentación de público votante. En la sociedad de conocimiento es ganador quien tiene la capacidad de procesar datos para resolver necesidades o fundar negocios. Quienes solo acceden a datos, los ordenan y los limpian, son los perderores de la historia, que son la mayoría de las empresas de base tecnológica.

Entonces ¿es ilegal procesar datos? ¿Es ilegal procesar datos para hacer perfilamiento de votantes y dirigirles mensajes? ¿Es ilegal conseguir datos de Facebook que establece en el contrato con cada usuario y usuaria que podrá darlos a terceros con motivos de marketing? Parece que nada de esto es ilegal pero tiene implicaciones en aspectos como la calidad de la democracia, la libertad de expresión, el acceso a la información y la privacidad de datos. El juicio implantado en el Reino Unido está debatiendo estos temas.


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Control y vigilancia en Internet

La visita de Castells a Bolivia durante la anterior semana fue sin lugar a dudas una oportunidad estimulante para escuchar a un profesor universitario preocupado por las dinámicas en red que suceden en Internet. Quiero comentar uno de los aspectos mencionado por el profesor que no ha sido suficientemente destacado por los medios: la imposibilidad del control de los mensajes que interactúan en el espacio de Internet debido a la autonomía de estos espacios de red y su contracara, la vigilancia.

Ya nos ha tocado este debate en el país. Hemos presenciado varios voluntades para controlar las redes sociales y, en el debate, nos hemos dado cuenta que ese control es imposible por la cantidad de emisores de mensajes -lo que hace difícil la tarea por su dimensión- y porque el lugar donde se emiten esos mensajes es privado y externo al país así como el contrato que norma las relaciones en estos espacios.

El control no es posible pero la vigilancia de nuestras interacciones en Internet por empresas privadas y gobiernos sí lo es. Castells ha remarcado y ha mencionado también la importancia de la sociedad civil para denunciar la vigilancia y defender el derecho a la privacidad en Internet.

En Bolivia la vigilancia estatal ya tiene una expresión en los cientos de cámaras urbanas que graban nuestras acciones en el espacio público con la justificación de la seguridad ciudadana. No puedo decir que estoy en contra de las cámaras -han logrado dar pruebas de varios delitos hasta ahora- pero la ciudadanía ignora qué legalmente está permitido hacer con esas imágenes y qué no, no sabemos si se vulneran nuestros derechos a la privacidad con estos sistemas. Por otro lado, no tenemos más indicios de vigilancia tecnológica de parte de los gobiernos en Bolivia pero la naturaleza de los gobiernos en general, dice el profesor, se dirige a ejercer vigilancia. Ya veremos en el futuro lo que suceda en este tema.

En cambio, la vigilancia en los sitios en que navegamos está sucediendo impunemente y en la mayor parte de los casos, con nuestro permiso, haciéndonos previsibles y medibles como colectivo. Empresas de Internet acceden a la información de nuestras datos biométricos, hábitos, intereses políticos, emociones, preferencias y malestares.

Estamos en una situación en la que, dice Renata Ávila, guatemalteca experta en tecnología y activista comprometida con los derechos digitales: “los medios que leemos, nos leen; las cosas que escuchamos, nos escuchan.”

Y esto sucede sin que apenas nos percatemos y casi no nos importe. Se pregunta Renata: “¿Seremos la última generación que pudo caminar en un espacio público sin que sensores y cámaras grabaran y monetizaran cada uno de sus pasos?”

NosVigilan

Referencias:

Renata Ávila: Última llamada para el futuro (o cómo escapar de las tecnoutopías)

 

 


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Pokémon Go, oportunidad de ser actores creadores de tecnología

Esta semana se habilitó para América Latina el juego de realidad aumentada y que ha causado más sensación mundial hasta el momento. Tal vez lo ha escuchado mencionar, es el Pokémon Go. Se calculaba 75 millones de descargas de la aplicación del juego hasta finales de julio de este año.

pokemon

Hay varias razones para hablar de este juego desde Bolivia, tal vez la más interesante hasta ahora es que es la primera vez en el país que una innovación tecnológica es adoptada por una cantidad masiva de gente de manera tan rápida. No hablaré de cifras pero sí de la sensación en las calles y en los espacios sociales de Internet. La primera noche, que fue la del miércoles 3 de agosto, ya vi gente merodeando en las plazas en busca de poképaradas y pokémones para atrapar. Ahora mismo que me transporto en un minibús, cuatro personas estamos jugando este juego y en el minibús del lado, alcanzo a ver a una persona que está en lo mismo. Otro dato que me sorprendió es que en cuestión de 10 minutos, el dueño del gimnasio (lugar donde los pokémones van a enfrentarse) del aeropuerto de Cochabamba cambió 4 veces. Las redes sociales se han inundado de logros de los jugadores.

Hasta hace un par de años en Bolivia, las innovaciones tecnológicas masivas eran adoptadas por unos pocos, ahora -por lo que veo- este fenónemo ha trascendido edades, espacios geográficos y género, aunque tal vez aún no condiciones socioeconómicas, se requiere algo de soltura económica para jugar: primero, un smartphone de al menos unos Bs. 700, un plan de datos que permita conectarse mientras se camina, por tanto, no puede ser wifi y una batería (mejor además, un cargador portátil) en buen estado.
Para no dejarlos con la curiosidad les diré que Pokémon Go es un juego que pone una capa de información adicional al mundo físico, que solo se ve a través del celular, así que en la pantalla nos vemos caminar en las calles tal cual están dispuestas en el mundo físico pero es un mundo Pokémon donde aparecen pokémones, poképaradas y gimnasios.

La reflexion viene por un cambio en grupos de gente que tienen una conexión medianamente buena. Las condiciones de conectividad ya están dadas para que podamos subir contenidos a Internet y no solo bajarlos, esto significa que podemos ser activos y creadores de tecnología y no solo pasivos consumidores. Descargando el juego y usándolo solo estamos consumiendo. ¿Qué tal aprender la tecnología de realidad aumentada de este juego y utilizarla para ofertas turísticas, información de gobierno, información de negocios, por mencionar algunas opciones? ¿Qué otras capas de información adicional se puede poner encima de la ciudad? Da para ponernos creativos y no solo atrapar pokémones ¿no?


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La espiral del silencio

Los mecanismos de participación social en la formación de opinión pública son diversos y complejos, tan complejos como la psicología humana. La teoría de la espiral del silencio desarrollada por la alemana Elisabeth Noelle-Neumann explica que la mayoría de las personas tenemos miedo al aislamiento, por lo que cuando expresamos nuestras opiniones, tratamos de conocer primero cuáles son las opiniones mayoritarias para ajustarnos a ellas, de manera que seamos aceptados y reconocidos socialmente. Si encontramos que nuestras opiniones son diferentes, preferimos callar, lo que impide cambiar los climas de opinión y encontonces callamos más. De ahí el nombre de espiral de silencio.

Noelle-Neumann explica también el rol de los medios de comunicación, la principal fuente de información serán los medios de comunicación y estos definirían el clima de opinión sobre los asuntos que se traten en sociedad. Los medios funcionan como difusores pero también incrementan el poder de la opinion pública como control social de las opiniones divergentes.

Hay mucho más en esta teoría acerca de qué tipo de opiniones son más fáciles de cambiar, acerca de dolorosos aislamientos voluntarios y acerca de la formación de estos espacios comunes que nos permiten convivir y sentirnos parte de algo entre todos. Sin embargo, no abundaré, solo voy a tomar esta parte para explicar un mecanismo de las redes sociales digitales y nuestra sensación de pluralidad en nuestras comportamientos dentro de ellas.

Tanto Facebook como Twitter y cualquier otra red social permite conectar a nuestros amigos, es decir, personas de redes sociales presenciales o virtuales previas con quienes compartimos opiniones similares. Los algoritmos de funcionamiento de estas redes sociales e incluso de buscadores como Google tienden a esto: a mostrarnos contactos e informacion cercana, familiar, a los nuestros. A diferencia de los medios masivos cuyos mensajes se contrastan con los grupos de amigos y familiares, los mensajes que circulan en redes sociales no tienen un espacio cercano para contrastarlo porque están constituidas por esos amigos y familiares, el resultado será que creamos que lo que vemos en el muro de nuestro Facebook o en nuestra cuenta de Twitter es “lo que la gente piensa” o “la opinión de la sociedad”, es decir, la verdad.

Ser conscientes de esta dinámica social nos permite ser más cautos al utilizar las opiniones que vemos en nuestras redes sociales como una prueba irrefutable de la verdad. Lo que leemos es tan solo la opinión de nuestro círculo incluso si existen algunas divergencias y debates en nuestros hilos de comunicación, por tanto, nuestras redes sociales adolecen de pluralidad.