Internet a la boliviana

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Fraudes en internet

En los últimos meses, los mensajes intentando hacer caer a personas en un fraude o noticias falsas que se difunden por Facebook y WhatsApp son casi diarias. Por ejemplo, mensajes fraudulentos de reclutamiento de personal para algunos supermercados sucedieron en época navideña. La persona interesada debía depositar un monto a través de Tigo Money para que le llegue un certificado de habilitación con el que se presentaría a trabajar al supermercado más cercano a su casa. O mensajes que anuncian el haber ganado premios y dan un número de celular para comunicarse y reclamar los premios.

Acerca de noticias falsas, suelen ser de tono político. Como esa de un supuesto jurado que había recibido capacitación de un funcionario del Tribunal Supremo Electoral mencionando que para anular un voto se debía marcar al menos en ocho casillas de candidatos y que una cruz grande encima de todos no iba a ser válida. Aunque también las hay de tipo empresarial. Un ejemplo fue aquella cuando se cayó un techo falso (nada grave) en el Megacenter, y se publicaron en Facebook fotos de uno de los supuestos pilares de aquel complejo recreativo dañado, dando a entender que había la posibilidad de que toda la estructura pudiese ceder.

La mayoría de los usuarios no está preparado para hacer frente a mensajes de este tipo y varios caen en el fraude o creen en las noticias falsas, y las comparte entre sus contactos porque las considera importantes. Debemos aprender algunas prácticas de seguridad básicas. Debemos preguntarnos algunas cosas antes de creer en cualquier mensaje aunque llegue de alguna de las personas más confiables de nuestras relaciones.

Hay que entender que esas personas también pueden pecar de crédulas.

La primera pregunta es si la persona que escribe el mensaje es alguien reconocible (no quien envía el mensaje, sino quien lo ha escrito). Una característica de los rumores es que no tienen fuente identificable. Si el mensaje dice: “Soy un jurado electoral que…”, la pregunta es ¿cuál es el nombre de esa persona que dice ser jurado electoral? ¿La conozco?

La segunda pregunta es ¿he hecho algo para ganarme ese premio? Si me he comprado un billete de lotería hay una posibilidad de que me gane el premio, pero si no compré ningún billete, ¿es lógico ganármela? O ¿cuál sería la razón para ganarme un auto si no he participado de ningún concurso?

Si se trata de una noticia falsa uno debe preguntarse ¿hay otros medios reconocidos que estén reportando esa noticia? Aquí los medios tienen una alta responsabilidad en verificar la veracidad de las noticias que publican y no solo publicarlas porque las vieron en un sitio en internet. Esos, algunos consejos para tener una navegación más sana, productiva y libre de riesgos.

(Artículo publicado en la versión impresa del periódico La Razón del 8 de enero de 2018 http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Opinion_0_2852714704.html)

 


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Peligros en la web

El internet de hoy no es el mismo que aquel que vivimos hace 10 o 20 años. No solo ha cambiado la tecnología, sino también la forma social de apropiarse de la red. Si bien las plataformas de redes sociales han cambiado las posibilidades y usos de las tecnologías de información y comunicación, y las han popularizado quebrando el monopolio que tenían sobre ellas empresas e ingenieros informáticos, también los seres humanos hemos hecho mucho, bueno y malo, para cambiar los usos que hacemos de ellas, y entre los malos usos que hemos aprendido socialmente a darle a estas redes sociales y otras herramientas digitales están las noticias falsas, el discurso de odio, las cuentas falsas, los bots y la violencia que ejercemos es estos espacios virtuales.

Es muy frecuente escuchar historias de amigos y amigas que involucran suplantación de identidad, trolls, ciberbullying e incluso trata de personas contactadas por internet y pornografía infantil. Hace poco me encontré con un amigo en la calle después de varios años. Lo primero que me comentó fue que su hijo menor de edad había sido contactado por chat por un amigo de la familia de unos 40 años, quien después de desarrollar confianza con él comenzó a pasarle fotografías íntimas y estaba exigiéndole lo mismo. Este amigo me confesó que no sabía qué hacer, porque quería evitar que ese comportamiento se repita con otros niños, no solo que ya no tomara a su hijo como víctima. Me preguntó si podía y era aconsejable denunciar en la Policía, si podía obtener pruebas de estos contactos que sean válidas en un juicio, si hay abogados informáticos en el país.

Este es el caso de varias personas en Bolivia actualmente. La seguridad informática ya no es un tema de especialistas; ahora todos necesitamos aprender cómo reconocer noticias falsas para no compartirlas, creando pánico como en el caso de la Joyería Cronos; requerimos entender cómo nos contagiamos de virus que se apoderan de la información de nuestros celulares y computadoras, y cómo esto pone en riesgo a nuestros hijos; necesitamos entender cómo reconocer cuentas falsas, bots, discursos de odio, trolls… para no caer en sus juegos violentos; necesitamos saber cómo actuar frente a una ciberextorsión.

Todas estas habilidades están prácticamente ausentes actualmente entre los y las usuarios de internet, y es obligación tanto de gobiernos como de empresas de telecomunicaciones orientar y enseñar comportamientos más seguros, para reducir las vulnerabilidades de sus clientes y de la ciudadanía en general. Es una labor urgente y que debe ser encarada con responsabilidad; no se resuelve con un par de videos, se requiere políticas más comprometidas.

 

(Punlicado en edición impresa de La Razón el 11 de diciembre de 2017 http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Peligros-web_0_2835916383.html)


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Cambridge analytica: ganadores y perdedores en la Sociedad de Conocimiento

El escándalo del supuesto abuso de privacidad de datos que ha realizado la empresa Cambridge Analytica en dos procesos de elecciones ha marcado las dos últimas semanas de actualidad mundial. Los dos procesos a los que refieren son las presidenciales de EE.UU. de 2016 que dieron por ganador a Trump y el referendum acerca de la salida del Reino Unido de la Unión Europa, que se llamó Brexit.

Cambridge Analytica ha logrado armar una base de datos de electores con información de 50 millones de perfiles de Facebook y ha procesado estos datos de manera que ha definido algo más de 30 perfiles de votantes a quienes se les dirigía mensajes producidos específicamente para cada perfil. Esto, opinan algunos expertos, manipuló la opinión pública y la intención de voto favoreciendo la elección de Trump y el sí por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, ambos procesos en los que Cambridge Analytica estaba contratada como empresa de análisis de datos y de comunicación política.

Lo que esta empresa ha hecho, en una primera parte, no difiere de lo que la mayoría de empresas de Internet hacen legalmente pero con implicaciones éticas que están actualmente en acalorado debate: extraer datos personales de sus usuarios y usuarias con su consentimiento firmado pero sin entendimiento real de las implicaciones en sus vidas ni de los datos que acceden a compartir. El modelo de negocios que se ha impuesto en Internet es este, las empresas extraen nuestros datos incluso por solo navegar en sus sitios web, estas se hace con cookies que se anuncian cada vez que estamos navegando en un sitio, y luego las procesan o las venden a terceros.

La segunda parte es lo diferente, la capacidad de procesamiento de datos que pocas empresas tienen. Es decir, el modelo teórico y algoritmico que permite procesar esos datos para definir perfiles en un ejercicio de microsegmentación de público votante. En la sociedad de conocimiento es ganador quien tiene la capacidad de procesar datos para resolver necesidades o fundar negocios. Quienes solo acceden a datos, los ordenan y los limpian, son los perderores de la historia, que son la mayoría de las empresas de base tecnológica.

Entonces ¿es ilegal procesar datos? ¿Es ilegal procesar datos para hacer perfilamiento de votantes y dirigirles mensajes? ¿Es ilegal conseguir datos de Facebook que establece en el contrato con cada usuario y usuaria que podrá darlos a terceros con motivos de marketing? Parece que nada de esto es ilegal pero tiene implicaciones en aspectos como la calidad de la democracia, la libertad de expresión, el acceso a la información y la privacidad de datos. El juicio implantado en el Reino Unido está debatiendo estos temas.


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Niñez y delitos digitales

Me ha llamado la atención que en los últimos tres meses, cinco amigas me hayan contactado para preguntarme qué hacer en casos de seguridad digital de sus hijos e hijas. Nunca antes sentí esa frecuencia. Está a quien le han creado un perfil falso en redes sociales, no se sabe con qué intenciones. Podría ser un afán de crear perfiles creíbles pero falsos para luego venderlos para engrosar campañas o para usarlos en actividades de pornografía infantil o trata de personas. Está otro caso de un mensaje de teléfono local amenazando con raptar a la hija o al hijo. Y también está el caso de niños muy asustados porque han comenzado a chatear con alguien que muestra tener información personal de sus familiares, amigos y de ellos mismos, y los amenaza.

Todos estos casos además de los que vemos de manera ya habitual en los medios masivos son muestras de que Bolivia ha ingresado en ciertos circuitos de delincuencia informática o delitos que usan Internet como plataforma.

Quiero comentar uno de los mecanismos más usuales que utilizan los grupos de delicuencia informática. Una de las tareas básicas es infectar la computadora, el celular o cualquier otro dispositivo que se conecte a Internet con varios objetivos: apoderarse de los datos (fotos, audios, ubicación GPS, mensajes de texto, números de teléfonos de nuestros contactos, videos, passwords, etc.) que están grabados en la memoria de los equipos; tener acceso a las cámaras y micrófonos para grabar situaciones personales; o como vimos recientemente con el ransomware, encriptar todos los archivos que están en la memoria de los dispositivos para luego pedir un rescate en dinero por ellos.

En los tres casos de menores frente a actos de delincuencia informática que cité arriba, parece haber un interés primordial en apoderarse de datos o suceden porque ya se apoderaron de ellos.

El perfil falso es un resultado de datos (dirección, fotos, amigos) disponibles de manera pública o privada en Internet, especialmente en las redes sociales; el mensaje amenazador es producto de un envío masivo de estos mensajes a un directorio de menores de edad para ver quien cae. ¿De dónde consiguieron los números de teléfono? ¡Correcto! Infectaron uno o más celulares y accedieron a los contactos. Y en el caso de los menores chateando asustados por los datos de gente cercana que tienen los delincuentes, lo más probable es que se hayan infectado cediendo todos sus datos.

¿Qué hacer frente a estos casos? Algunos de las varias suigerencias: no asustarse, desinfectar los dispositivos, usar software libre, no hacer clic en ningún enlace extraño, comentar estas recomendaciones con amigos y parientes. Y ante todo, alfabetizarse, aprender algo más de como funciona Internet y los mecanismos de las mafias delicuenciales.